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viernes, 22 de junio de 2007

Conflicto vasco: autocrítica

Publicamos um pequeno artigo no que, numhas chaves bem diferentes do que estamos acostumad@s a ouvir, sem discursos cliché (por umha banda ou por outra), se analisa someramente a situaçom do conflicto basco e o papel da violência na actualidade focalizando o assunto na necessidade de criar tecido associativo como alternativa ao capitalismo.

Se terminó la tregua. Una sensación de desazón nos invade, una sensación que ya conocíamos, pero que no deja de impactarnos cada vez. En la calle se percibe un fuerte deslizamiento de las gentes hacia el desinterés por la política, de resignación ante lo inevitable. Algunos, quizá los menos, nos preguntamos: ¿Qué hemos hecho mal? ¿Por qué no han funcionado las cosas según lo previsto? Más allá del rechazo a la postura represora y cicatera del gobierno y de los partidos legales ¿Cuál ha sido nuestra cuota de responsabilidad en esta situación que casi nadie quería? Y cuando utilizo el plural mayestático, me refiero a todos aquellos que, de una u otra forma, hemos apostado por la paz desde la izquierda vasca, a los sectores que anhelan el cambio social y la construcción de una Euskalherria desde abajo y a la izquierda.

En mi opinión las razones son profundas y hay que buscarlas fuera de la coyuntura actual. Bucear en la memoria de nuestra práctica política en las últimas décadas. En lo que me toca, como persona activa en movimientos disidentes de los ochenta y noventa, desde los márgenes solidarios y críticos con la izquierda abertzale orgánica creo necesaria, más que nunca, la autocrítica.


Necesaria porque siento que no hemos sabido aprender de nuestros errores, que no hemos sido capaz de expresar ni explicar nuestros fracasos a las nuevas generaciones, favoreciendo así la aparición de malentendidos. En este artículo trataré de exponer algunos de esos malentendidos con la esperanza de que todavía no es demasiado tarde para cambiar de rumbo y recoger los frutos de luchas pasadas, sin triunfalismos ni falsas justificaciones.

Radicalidad no significa necesariamente violencia armada

En este país se considera radical al que tira de hierro. El síndrome del Che Guevara está tan presente en el imaginario izquierdista vasco como en las camisetas que lucen en verano sus habitantes. No trató aquí de hacer una crítica al foquismo, ni a la izquierda guerrillera de América Latina, sino de expresar la obviedad de que esto no es la selva boliviana.

Para que se de una acción guerrillera ¾en el ámbito rural o urbano¾ son necesarios espacios liberados desde los que actuar. Estos espacios surgen:

>A consecuencia de condiciones de opresión severa; no sólo económicas, también puede tratarse de opresión cultural o identitaria.

>Por la creación de un proyecto político alternativo que cuaja entre los oprimidos, que lo perciben como alternativa al dominante.

>A causa del abandono del Estado de zonas de la sociedad, en términos espaciales o sociales, donde el proyecto alternativo puede desarrollarse.

Hay que forzar mucho el análisis de la realidad para entender que estos factores se dan hoy en día en Euskalherria. Ciertamente represión hemos tenido de sobra (y tenemos) y se sigue dando discriminación cultural en Navarra o Iparralde en lo que se refiere a la situación del euskera y la cultura vasca. Podemos hablar de opresión también en términos económicos, pero, desde luego, no se puede decir que la parte de la sociedad que apoya a la izquierda abertzale sea la más desfavorecida.

La represión ha afectado (y afecta) a un sector de la población que, aun siendo importante, no es mayoritario. No quiero decir con esto que no haya razones para la lucha, ni que sean los sectores más desfavorecidos los que deban necesariamente liderarla, simplemente digo que las condiciones que dieron lugar al surgimiento de la lucha armada han cambiado de forma notable. Somos una sociedad más bien rica, con sus desigualdades claro (de hecho la brecha entre ricos y pobres no hace sino aumentar), y los avances en la reconstrucción de la identidad vasca hacen que no se pueda hablar de opresión identitaria severa (de la identidad España sobre la identidad Euskadi) aunque sigue existiendo una dialéctica desigual entre ambas. Los discursos en ese sentido suenan cada vez más retóricos. Más todavía si tenemos en cuenta la llegada de emigrantes de otras culturas ajenas a esa dialéctica.

Sí que creo, en cambio, que se ha constituido un embrión de proyecto alternativo (con sus contradicciones) alrededor de la izquierda abertzale en sentido amplio, pero considero que ese proyecto, para desarrollarse, debe desembarazarse de la lucha armada como la herramienta obsoleta en que ha devenido. Reforzar las características comunitarias del movimiento sería, a mi entender, el primer paso para fortalecer ese proyecto; y la lucha armada, si bien crea tejido social antirrepresivo, aísla a la comunidad de izquierdas y abertzale (con todos los matices que se quiera) del resto de la sociedad y, por tanto, a la larga, desgasta el propio tejido comunitario.

Es necesario, por el contrario, ligar las luchas del movimiento con los problemas y aspiraciones cotidianas de la sociedad vasca, huyendo de la retórica. Ejemplos no faltan: invasión del cemento especulador (con la consiguiente carestía de la vivienda), precariedad, violencia gratuita (de hombres contra mujeres, jóvenes contra jóvenes, trabajadores contra trabajadores) apolitización y desestructuración social... esos son los temas que hay que encarar. El derecho a decidir debe ser un derecho para sí y no un derecho en sí ¾por utilizar una terminología sartriana¾ es decir, debemos dotarlo de contenido y de potencialidad de cambio.

En cuanto al Estado, es evidente que aquí tenemos Estado de sobra: tanto en su cara de control social ante la disidencia y soporte a las políticas neoliberales, como (cada vez menos) en su faceta de asistencia social. El movimiento deberá entrar también en el debate de cómo relacionarse con el Estado y sus diferentes centros de poder: local, autonómico, estatal-español, europeo, global... pero la pretensión de un Estado vasco con ETA considerada como embrión o vanguardia no pasa de ser el sueño de unos pocos. ETA no puede ser un poder constituyente desde lo militar por incapacidad, ni un contrapoder desde lo social porque no responde a las necesidades y aspiraciones de la sociedad, los años pasados así lo han demostrado.

ETA Lleva una década rentabilizando acciones armadas para buscar poner el tablero político y los actores que en él interactúan en dinámicas favorables a fin de lograr avances en el juego de mayorías en ámbitos como el derecho a decidir, etc., además de explotar al máximo las contradicciones que les proporciona, cada vez que hacen un atentado, el partidismo, electoralismo y demás inercias podridas del sistema. Es decir, trata la guerra como la política por otros medios. Es más que dudoso que a resultas de su acción se haya avanzado en la dirección que proponen, pero, desde una perspectiva anticapitalista, su principal contradicción es, que si consiguieran lo que dicen que consiguen, sólo se trataría de avances hacia un autogobierno vasco perfectamente alineado con el proyecto neoliberal europeo, perjudicando la consolidación de un proyecto social-identitario alternativo.

Debemos bajarnos los humos y comenzar a buscar espacios liberados en las grietas del sistema, allá donde aún sobrevive la comunidad, es decir: la parte de las relaciones sociales no totalmente condicionada aún por el mercado, el espectáculo, o el poder partidocrático.

La verdadera radicalidad no consiste entonces en ser el más violento contra el sistema, sino en desentrañar sus contradicciones desde la práctica política y la lucha social, interpretar los deseos de cambio de la comunidad y seguir su mandato. Es decir, ser capaces de descubrir las raíces de los problemas y ponerlas en conexión con la cotidianidad para, así, conseguir cambiarla.

En ese sentido podríamos decir que la radicalidad no se mide en términos aritméticos de más-menos, sino por la geometría abajo-arriba. Lo radical es lo que surge desde abajo y condiciona el arriba del poder. Como la raíz o el rizoma en el mundo vegetal.


Los que más sacrificios hacen por la causa no tienen necesariamente razón.


Esta obviedad parece no serlo tanto en el imaginario de izquierdas y abertzale, donde el homenaje (justificado desde un punto de vista emocional y de autovaloración política de la lucha) a los militantes caídos o excarcelados acaba convirtiéndose en razón política. Sin embargo, quizá sean los militantes clandestinos los que, por razón de su autoexclusión social, tienen menos elementos de juicio para valorar la complejidad de las relaciones sociales. Sin negar su valentía o entrega, ello no significa en absoluto que tengan más razones que cualquiera para decidir sobre cuestiones políticas. Tenemos sobrados ejemplos de lo contrario. Cuando la dirección política del movimiento se deja en manos de los militantes clandestinos el resultado suele ser desastroso; y comenzaré barriendo en mi propia casa. La mera supervivencia como principal objetivo de los últimos comandos autónomos anticapitalistas derivó en lógica antirrepresiva como única táctica política. Obstinados en una pelea ai ferri corti contra el gobierno socialista, acabaron definitivamente de perder el enganche con el movimiento obrero y popular, por entonces ya en retroceso, que les vio nacer e impidió cualquier sintonía con los nuevos movimientos autónomos juveniles emergentes de claro corte contracultural.

Fuera de nuestras fronteras destacaría dos ejemplos contrapuestos: Sendero Luminoso (Partido Comunista del Perú) que pasa de un “primer Sendero”, que consigue el apoyo de buena parte del país, a irse deteriorando en una guerra cruel donde, al final, todo se reduce a una cuestión de supervivencia del grupo armado por encima de otras consideraciones políticas. Los Zapatistas, sin embargo, cuando son traicionados por la clase política mexicana tras los acuerdos de San Andrés, lejos de intensificar la lucha armada, dan el paso clave de entregar el mando a las Juntas de Buen Gobierno y acentúan la actividad política con la Otra Campaña. Un buen ejemplo de cintura política y adaptación a una sociedad compleja y cambiante.

En el altiplano boliviano los campesinos entierran la papa en el frío suelo donde queda a salvo y perfectamente conservada durante años. Lo mismo se hacía con las armas cuando se “enterraba el hacha de guerra”. Después de tantos años repitiéndonos aquello de ¾ni un paso atrás, ni para coger impulso¾ nos hemos acostumbrado a la huída hacia delante como estrategia política. Tal vez haya que cambiar la frase y reconocer que, en ocasiones, es necesario retirarse para volver con más fuerza, pero, ese volver, no será ya igual que lo anterior (como en el caso de las treguas tácticas) sino que debe responder a un cambio profundo de estrategia.


La renuncia a la lucha armada no supone necesariamente reformismo o exclusividad de la vía electoral


Las cosas son más complejas que todo eso. Ante la falta de poder económico, mediático y militar (o un poder muy pequeño en comparación con el del Estado-Capital) el acceso a la vía electoral queda limitado, no sólo por leyes antidemocráticas, sino por la propia esencia de la democracia-espectáculo, donde sólo las opciones que responden a intereses económicos sólidos tienen posibilidad de ser elegidas. Sin embargo, a los desfavorecidos nos queda la posibilidad de unirnos fuera del espectáculo, o interactuar de manera inteligente con él. A ese unirnos es lo que llamamos comunidad. Comunidad como agrupación libre de personas en un ámbito concreto.

Medios de comunicación comunitarios, redes de producción y distribución locales, editoriales pequeñas pero fuertes, educación propia dentro y fuera de la escuela, espacios autogestionados para el ocio y la comunicación... que todo ello tenga luego su reflejo en las urnas, por ejemplo en ayuntamientos o diputaciones, puede ser positivo, pero desde luego es secundario, porque, sin comunidad, un hipotético éxito electoral sería un acceso al poder elitista, sin base real, flor de un día. Se ha hablado mucho de la vía electoral en América Latina como posibilidad de cambio social, pero se suele olvidar que en la mayoría de los lugares donde las izquierdas consiguen diferentes cotas de poder lo hacen aupadas por un pujante movimiento social previo. Un movimiento social que, como no podía ser de otra manera, entra en contradicción con las organizaciones políticas de izquierdas.

Esa dialéctica puede ser positiva y a mí me gustaría, algún día, poder criticar a los partidos de la Izquierda Abertzale, en los ayuntamientos por ejemplo, desde la perspectiva de los movimientos sociales, desde la comunidad, sin ser sospechoso de connivencia con el enemigo. La práctica del mandar obedeciendo no es una cuestión de voluntad por parte de los partidos, sino que se debe a la existencia de una comunidad fuerte, con sus propias organizaciones de base: sectoriales, vecinales, culturales... que exigen que se cumplan sus demandas. Es, además, importante fijar el objetivo de que, finalmente, sea la propia comunidad la que se autogobierne a través de la participación directa de los comuneros en la toma de decisiones. Los partidos que se pretenden de izquierdas deben evitar entonces perpetuarse y más bien tienen que tender a su autodisolución en el todo común, aprender a tomar decisiones en red, sin patrones ni poltronas.

A veces los amigos cuando hago críticas a la lucha armada, me dicen: Pero bueno si hasta “los autónomos” (con esa manía de encasillarlo todo en una categoría) renuncian a la violencia... y lo hacen con una sonrisa acusadora, como diciendo: os estáis volviendo unos reformistas. Una vez más los malentendidos. Espero que este artículo sirva para despejarlos.



Juan Ibarrondo (consejo editorial de eutsi.org)

Visto em: Indymédia Euskal Herria

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lunes, 11 de junio de 2007

Parabéns, Diagonal!


"Tras mas de dos años de proyecto el periódico Diagonal se va, poco a poco, asentando. Más de 3700 suscriptores,difusión en todo el estado, nuevos puntos de venta en Europa (Toulouse, París, Berlín y pronto en Londres) y un volumen de ventas total de casi 6000 ejemplares cada 15 días. Además ya van 4 ediciones de la separata "Aragón" y se esta preparando la primera edición de la separata "Cantabria". "



O Diagonal é um períódico de informaçom crítica em espanhol, do que aquí, como podedes ver polas fontes de muitas das novas que publicamos, somos asiduas leitoras. As companheiras do jornal tirárom agora um anúncio. E ponhemo-lo, ademais de porque é bonito e anticapitalista, para devolver-lhes o favor. Porque da um gustazo enorme poder ler um jornal no que as mentiras ao serviço do capital estám ausentes e quem escreve adoita umha actitude crítica... o único jornal do que me interessam todas as novas! :). (Bom, quase o único, pois a contrainfo escrita está ganhando terreo nos últimos tempos...).
Como podedes ver, no vídeo fam apologia da criatividade colectiva, representada na pintada que vam confeccionando as diferentes viandantes...Como nom podia ser menos.

Parabéns, Diagonal!

tirado de galiza.indymedia.org
ver o web do Diagonal
mais prensa escrita anticapitalista: Novas da Galiza (este é em galego!)

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viernes, 25 de mayo de 2007

>>>VOTAR VS. ACÇOM DIRECTA.

A la víspera de las próximas elecciones y analizando toda la controversia que se genera al decidir si votar por los dos candidatos de siempre, por la posible alternativa o el voto en blanco, es entonces pertinente comparar la táctica del voto con otras tácticas que para efectos de este artículo llamaremos de forma colectiva como: "acción directa".


Votar - Así sea que usted esté votando con un tarjetón para que un político lo represente, votando con sus pesos por la empresa de su agrado, o votando con su imagen por su cultura juvenil favorita, "votar" es un acto de aplazamiento, escogiendo otra persona, sistema o concepto para que representen sus propios intereses.

vs.

Acción Directa - Dicho de una manera simple, esto quiere decir actuar de modo directo para suplir sus necesidades, ya sea sola o con otras personas, sin buscar un representante, sin escoger entre las alternativas previamente elegidas por otros. Actualmente, el término es comúnmente usado para denotar los esfuerzos utilizados en poner presión a los gobiernos y a las corporaciones con tácticas ilegales de protesta (que conceptualmente no son tan diferentes del acto de votar, ya que usted todavía está pendiente de los poderes existentes...), pero la acción directa también describe modos de actuación, que recortan enteramente al "hombre del medio" y resuelven los problemas de forma directa.

Ejemplos: Usted puede darle dinero a una organización de caridad que alimenta a los hambrientos, o usted puede iniciar su propia olla comunitaria, alimentando a otros y de paso a usted mismo. Usted puede escribir una enfurecida carta al editor de una revista que no le da buenas reseñas a los discos que usted creen que importan, o usted puede crear su propia revista y hacerla del modo que usted considere mejor. Usted puede votar por un alcalde que promete empezar un nuevo programa para ayudar a la gente sin hogar o usted puede ocupar edificios vacíos y abrirlos a modo de vivienda gratis para cualquiera que lo necesite. Usted puede escribirle a un Congresista para que vote en contra de la ley que le permite a las corporaciones cortar antiguos bosques... pero si de todos modos aprueba la ley, usted también puede ir al bosque y parar la tala sentándose en los árboles, saboteando maquinaria y atrayendo la atención pública hacia este tipo de actividades.

Votar es una lotería. Si su candidato no es elegido, entonces toda la energía que usted gasta apoyándolo es echada a la basura, del mismo que el poder que usted pensaba que el ejercería en su beneficio, se dirige hacia otra persona. Con la Acción Directa usted puede estar seguro que su trabajo ofrecerá algún tipo de resultado.
Votar delega el poder de toda la sociedad a unos pocos individuos, hace que todos se acostumbren a depender de esta élite. En la Acción Directa, la gente utiliza sus propios recursos y poderes, y de este modo descubren lo que estos son y cuanto pueden lograr.
Votar fuerza a que todo el mundo tenga que estar de acuerdo con una sola plataforma. En la Acción Directa no se necesita un vasto consenso; diferentes grupos pueden aplicar distintas aproximaciones de acuerdo con lo que ellos creen y se sienten confortable haciendo.
Votar es sólo posible en tiempos de elección. La Acción Directa puede ser aplicada cuando usted quiera y en el lugar que usted desee.
Los conflictos alrededor del voto constantemente distraen los verdaderos problemas que se encuentran sobre la mesa, a medida que las personas son absorbidas en el drama de una partido o un candidato contra otro. Con la Acción Directa, los problemas mismos son sacados a flote, tratados específicamente y frecuentemente resueltos.
Votar es glorificado como "libertad" en acción. Pero esto no es libertad - libertad es poder decidir lo que las posibilidades deben ser en primera instancia, no escoger entre lo que ya está presupuesto: por ejemplo entre Pepsi y Coca-Cola. Por otro lado, la Acción Directa es la cosa verdadera. Usted hace el plan, usted crea las opciones, el cielo es el límite.
Últimamente, no hay razón para que las estrategias de Voto y Acción Directa no puedan ser aplicadas simultáneamente. Una no cancela a la otra. El problema es que demasiada gente piensa en el Voto como su primera y única alternativa para ejercer poder político y social. De esta manera un tamaño desproporcional de tiempo y energía es gastado deliberando y debatiendo en como votar, mientras que otras oportunidades para lograr cambios a través de la Acción Directa son desechadas. Acuérdese de que otras maneras puede lograr que su voz sea oída. - B.



Tirado de Guerrilha Latina CrimethInc.
Que é a Guerrilha Latina CrimethInc.?

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sábado, 7 de abril de 2007

O espectáculo devora à razom



Levo um tempo sem ver a TV, e talvez seja por isso, que agora cada vez que acendo a caixa que atonta, me escandalizo polo que vejo. Este é um ejemplo do tipo de contidos televisivos (que nom só anúncios estrictamente ditos, posto que hoje tudo é um anúncio) que me inducem essa indignaçom.

Na época de absoluto desenvolvimento do espectáculo, a contradicçom entra dentro das regras da lógica. Neste anúncio se está a vender um produto cuestionando o feito de que ao comprar esse produto vaias ti a poseer essa mercadoria, e nom ao revés: que essa mercadoria te posúa a ti. O enunciado tem um profundo contido anticonsumista, mentres que ao mesmo tempo, e sem aparente contradicçom, a mensagem que se transmite claramente é: CONSUME, compra este carro. É como saber que estás em Matrix e seguir em Matrix, facendo dessa certeza "algo bonito no que pensar", umha enteléquia com a que adornar a mais borreguil e banal conceiçom da estética. Isto supom umha desconexom entre raçom e acçom, supom a superaçom absoluta da ética, supom um ataque semiótico na raiz do qual remata o individuo e a possibilidadede de emancipaçom. Supom a ridiculizaçom da raçom, da ética, e da súa irmá colectiva, a política. Apréciam-se as palavras de Júlio Cortázar tam só coma algo belo, "algo filosófico" - como se dizia nalgúm foro - , umha chapa mais que ponher à nossa baleira personalidade (que podemos adquirir polo preço de..., pagando comodamente a praços). Um distintivo mais da nosa personalidade configurada polas mercadorias das que fazemos ostentaçom pública.

Como di Santiago Alba Rico, o capitalismo, que sobreviveu a revoluçons e crises, sobreviveu sobretudo ao conhecemento, à publicidade dos seus crimes. Do mesmo jeito, o consumo sobrevivirá ao conhecemento de todo o malo que tem esse modelo de vida, já nom só para as trabalhadoras ou o ecosistema, senom para @ própri@ consumidor/a.

A propaganda nazi ao lado de isto, um chiste. Que eu saiba, os nazis nunca conseguirom integrar a contradiçom dentro da lógica. Deshumanizarom a todo um colectivo (os judeus), pero tiverom que lanzar umha enorme campanha para deshumanizalos para depois assassina-los. A propaganda nazi pretendia justificar racionalmente (e erradamente) algo. Este tipo de propaganda nom apela á justificaçom lógica de algo, nem pretende fazer malabares com a raçom para artelhar um sistema coerente; simplesmente crea símbolo, fetiche, num inteligente processo de revalorizaçom do capital. Nom é umha defensa racional da necessidade do consumo dum produto. É a legitimaçom estética da contradicçom.

Este é um signo mais da dificuldade que atopa o indivíduo para discernir entre realidade e irrealidade, e um signo mais de que vivimos num espectáculo totalmente desvinculado da realidade, e toda umha demostraçom do poder que esse espactáculo exerce sobre as nossas vidas. É umha descreditaçom talhante de toda possibilidade de defender racionalmente um discurso anticonsumista. E nom é umha desacreditaçom racional (sabem que nesse eido tenhem a batalha perdida, que nom podem justificar o injustificável), senom umha desacreditaçom emocional. Eu nunca crim, iluso de mim, que o poder do espectáculo chegasse até esse ponto de control.

Pero nom é só um signo máis. É um passo cualitativo, um ataque por parte do espectáculo à raçom. Á possibilidade de dissidência, dum discurso crítico com o modelo consumista de existência, à coerência entre raçom, emoçom e acçom... Depois disto, nom é que nom queiramos parar de consumir. É que nom podemos.

Roubam-nos até as palavras. Coma indivíduo racional, sinto-me profundamente ferido por este ataque...

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miércoles, 4 de abril de 2007

Ai! pfff... doe. Repensar a política. Rejeitar o trabalho.

Tu política es más aburrida que la mierda

Sabes que es verdad. Si no fuera así, ¿por qué todo el mundo se esconde cuando pronuncias ésta palabra? ¿Por qué la concurrencia a tus reuniones grupales dediscusión sobre teoría anarco-comunista ha sufrido una caída peor que cualquiera experimentada anteriormente?¿Por qué el proletariado oprimido no ha entrado en razón y se ha unido a ti en tu lucha por la liberación del mundo?

Quizá, luego años de lucha para educarlos acerca de su papel de víctimas, has llegado a culparlos por sucondición. Les debe gustar ser pisoteados por los agudos tacones del capitalismo; y si no fuera así,¿por qué no se han unido a ti: encadenándose a lugares, coreando consignas en protestas cuidadosamente planeadas y organizadas, y frecuentando centros anarquistas? ¿Por qué todavía no se han sentado a aprender toda la terminología necesaria para una auténtica comprensión de las complejidades de la teoría económica marxista?
Lo cierto es que, para ellos, tu política es aburrida porque les resulta realmente irrelevante. Ellos saben que tus anticuados estilos de protesta -tus marchas, pancartas y reuniones- son actualmente incapaces de efectuar un cambio real, ya que se han convertido en algo demasiado predecible dentro del statu quo. Ellos saben que tu jerga post-marxista es repulsiva, ya que es realmente un lenguaje de mera discusión académica, y no un arma capaz de debilitar a los sistemas de control. Ellos saben que tus disputas internas, tus grupos disidentes y tus peleas interminables acerca de teorías efímeras, no pueden producir ningún cambio real en el mundo en el que viven día a día. Ellos saben que no importa quién mande, qué leyes haya en los libros, o bajo qué “ismos” los intelectuales se alineen; el contenido de sus vidas seguirá siendo el mismo. Ellos saben tanto como nosotros, que nuestro aburrimiento es la prueba de que esta “política” no es el camino a ningún cambio real. ¡Nuestras vidas ya son lo suficientemente aburridas!
Y tú también lo sabes. ¿Para cuántos de ustedes la política es una responsabilidad? Algo a lo que se comprometen, porque sienten que deberían hacerlo, cuando en lo más profundo de sus corazones hay millones de cosas que preferirían estar haciendo. ¿Tu trabajo como voluntario, es el favorito de tus pasatiempos, o lo haces sin ningún sentido de obligación? ¿Por qué piensas que es tan difícil motivar a los demás a realizar tareas voluntarias como las que realizas? ¿Podría ser que fuese simplemente el fruto de tu cargo de conciencia, lo que te lleva a cumplir con tus “deberes” para ser políticamente activo? Tal vez, le agregas emoción a tu “trabajo” intentando (conscientemente o no) tener problemas con las autoridades, intentando ser arrestado: no porque vaya a servir de algo a tu causa, sino para hacer las cosas más excitantes, para reconquistar un poco el romance de las épocas de revueltas pasadas. ¿Has sentido alguna vez que estabas participando en un ritual, en una larga y establecida tradición deprotestas que realmente sólo sirven para fortalecer la posición establecida? ¿Has anhelado alguna vez, en secreto, escapar del estancamiento y aburrimiento de tus “responsabilidades” políticas?
No es de extrañar que nadie se haya unido a tus esfuerzos políticos. Quizá te digas a ti mismo que es duro, que no es reconocido, pero que alguien debe hacerlo. Entonces, la respuesta es NO.
Tú, en realidad, nos perjudicas gravemente a todos con tu pesada y tediosa política. Aunque, de hecho, no hay nada más importante que la política. NO hablo de la política de la ley y la democracia representativa, en la que es elegido un legislador para firmar los mismos decretos y perpetuar el mismo sistema. Ni la política del “Comencé a militar en la izquierda radical porque me encanta discutir acerca de detalles triviales y escribir retóricamente acerca de una inalcanzable utopía” anarquista. Ni tampoco la política de cualquier líder o ideología que exige que te sacrifiques por “la causa”. Sino la política de nuestra vida cotidiana.
Cuando separas la política de las experiencias inmediatas y cotidianas de hombres y mujeres, ésta pasa a ser completamente irrelevante. Se convierte en el dominio privado de ricos y cómodos intelectuales, que pueden darse el lujo de complicarse sus vidas con tan monótonas y teóricas cuestiones. Cuando te involucras en política por un sentimiento de obligación y haces de la acción política una pesada responsabilidad, en lugar de un excitante juego, que valga la pena por sí mismo, ahuyentas a gente cuyas vidas ya son lo suficientemente pesadas como para añadir más tedio. Cuando conviertes a la política en una cosa sin vida, triste, una responsabilidad espantosa, se convierte simplemente en otra carga para la gente y no un medio para quitarles un peso de encima. Por consiguiente, le arruinas la idea de política a la gente para la cual debería ser lo más importante; puesto que todo el mundo tiene interés en tomar el control de sus vidas, en preguntarse a sí mismos qué es lo que no desean para ellas y cómo conseguirlo. Muestras la política como algo patético, un juego de clase media/bohemio sin sentido, que se refiere solo a sí mismo; un juego sin relevancia para las vidas reales que viven día tras día.
¿Qué debería ser lo político? Que disfrutemos lo que hagamos para conseguir techo y comida, si sentimos que nuestras interacciones cotidianas con nuestros amigos, vecinos y compañeros son gratificantes; que tengamos la oportunidad de vivir cada día como deseamos hacerlo. Y la “política” no debería consistir meramente en discutir estas cuestiones, sino en actuar directamente para mejorar nuestras vidas en el presente inmediato. Actuar de un modo que es de por sí entretenido, excitante, placentero: es político; ya que cuando la acción política es tediosa, agotadora y opresiva, sólo puede perpetuar tedio, fatiga y opresión en nuestras vidas. No debería desperdiciarse más tiempo debatiendo sobre cuestiones irrelevantes cuando debemos ir otra vez a trabajar al día siguiente. No más protestas-rituales predecibles que las autoridades saben demasiado bien como manejar; ni tampoco más protestas-rituales aburridas que no le parecerán a posibles voluntarios como la manera más emocionante de pasar un sábado por la tarde; claramente, éstas no nos llevarán a ninguna parte. Basta de “sacrificios por la causa”. ¡Porque para nosotros, la felicidad -en nuestras propias vidas y las de nuestros compañeros- debe ser nuestra verdadera causa!
Después que hagamos de la política algo relevante y excitante, el resto le seguirá sólo. Pero de una monótona, meramente teórica y/o ritualizada política, nada valioso puede surgir. Esto no quiere decir que no debamos mostrar interés por el bienestar de los seres humanos, de los animales, o de los ecosistemas que no están directamente en contacto con nosotros en nuestra existencia diaria. Pero la base de nuestra política debe ser concreta: ésta debe ser inmediata, debe ser obvia para todo el mundo -para que sea merecedora de esfuerzo-, debe ser divertida por sí misma. ¿Cómo vamos a poder hacer cosas positivas por otros, si nosotros mismos no disfrutamos nuestras propias vidas?
Para ser más claros: si te pasas una tarde recogiendo comida de tiendas que de lo contrario hubiese ido a parar a un basural y la sirves a gente con hambre y a gente que está cansada de tener que pagar por comida: ésa es una buena acción política, pero sólo si la disfrutas. Mientras lo haces con tus amigos, si conoces a nuevos amigos, si te enamoras o intercambias historias divertidas; o simplemente si te sientes orgulloso de haber ayudado a una mujer a aliviar sus necesidades económicas: ésa es una buena acción política. Pero si te pasas la tarde redactando una furiosa carta a un obscuro periódico izquierdista, objetando el uso que un columnista le dio al término “anarco-sindicalista”, eso no va a lograr un carajo -y lo sabes-.
Tal vez sea hora de una nueva palabra para “política”, ya que ustedes han convertido la antigua en una mala palabra. Por lo que cuando hablamos de actuar juntos para mejorar nuestras vidas, nadie debería posponerlo. Y es entonces que les presentamos nuestras exigencias, las cuales no son negociables y deben ser cumplidas cuanto antes; porque no vamos a vivir para siempre, ¿o sí?

1. Hagamos de la política algo nuevamente relevante en la experiencia de nuestra vida diaria. Mientras más lejos se encuentre el fin de nuestra preocupación política, menos significará para nosotros, menos real y apremiante nos parecerá, y más aburrida será.
2. Toda actividad política debe ser placentera y excitante de por sí.
3. Para lograr cumplir estos dos primeros pasos, deben ser creados métodos y procedimientos completamente nuevos. Los viejos son anticuados, están pasados de moda. Tal vez NUNCA fueron buenos del todo, y es por eso que el mundo está como está.
4. ¡Disfruten de ustedes mismos! ¡No existe excusa alguna para estar aburridos… o aburrir!


Tirado de Caosmosis

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jueves, 4 de enero de 2007

Librepensando pola independencia mental da humanidade

¿Por qué “Decondicionamiento”?

Un despertador suena por la mañana en una vivienda anónima. Se trata de un instrumento con el que se ha conceptualizado artificialmente el paso del tiempo, y que ahora determina el momento en que la persona que lo escucha debe ponerse en pie. Lleva a cabo un ritual de aseo y desayuno que se repite en otros miles de hogares cercanos. Se despide de su pareja mediante palabras y acciones que ha aprendido a imitar con un pequeño rango de variaciones a través de su aprendizaje, hace ya tiempo que asumió los parámetros bajo los que se llevan a cabo las relaciones emocionales en sociedad.

Acude a su puesto de trabajo, para poner en marcha otro día más un mecanismo que en su mayor parte fabrica productos que ya no se necesitan; pero da igual, porque hemos aprendido a querer estas mercancías o al menos a no preguntarnos con sinceridad si tienen algún sentido. El trabajador garabatea hojas de papel, teclea en un ordenador, llama por teléfono para pedir más hojas de papel con cosas escritas, o para indicar que acabó las suyas. Otros se encargan de mantener y utilizar máquinas que fabrican estos productos en serie. Otros limpian los lugares de trabajo. Otros estudian para preparar su futura integración. O venden las mercancías a otros obreros-consumidores, y el sistema continúa imparable: el trabajo se convierte en una necesidad, ya que se requiere para poder adquirir productos básicos como vivienda o comida... y se lleva mucho más allá mediante la fabricación de deseos y aspiraciones a través de la publicidad, que crean la impresión de que la sensación de “faltar algo” que la persona siente es algo que pueden satisfacer las mercancías.

Quizá en este día la persona anónima que nos ocupa ha reaccionado emocionalmente respecto a lo que sucede en la realidad en la que está envuelta. Palabras de halago de un superior, satisfacción del trabajo bien hecho. O al contrario, discusiones por el no cumplimiento de unos objetivos designados. La mayor parte de su realidad está hecha de cosas que no existen.

Regresa a casa y se sienta a ver la televisión, donde le vuelven a explicar con actores y situaciones artificiales, como cada día, la forma correcta en que debe comportarse. Los valores mínimos que es necesario aceptar. Cómo son las cosas normales, en qué consiste la realidad, qué es lo que se encuentra fuera de ese esquema y por qué ha de evitarse salir de él.



¿Qué significa decondicionamiento?

El decondicionamiento es el proceso mediante el cual un individuo se retira hacia el borde de su propia cultura, alejándose de la estabilidad de la realidad consensuada y asumida a través de la que se relaciona en sociedad. Este cambio se desarrolla habitualmente en el plano de las creencias, las ideas y los valores, a través de un profundo cuestionamiento del sentido de todo aquello en lo que su propia identidad está envuelta.

Integrado en una sociedad, el individuo adopta infinitud de conductas inconscientes que la ilusión social impulsa y valida; el órden social se basa en la asimilación de estas conductas como propias, de modo que no son discutidas. Rara vez se impulsa en la educación el desarrollo de un sentido crítico.

Desde las relaciones emocionales que mantenemos a nuestras opiniones o la forma en que nos comportamos en las situaciones del dia a dia, el decondicionamiento pretende la liberación respecto a las cadenas de la creencia inconsciente en el sentido de la conducta social. Es el rechazo deliberado de las creencias, la identidad y gustos personales, y su identificación como elementos ajenos al individuo, que han sido introducidos en él por una maquinaria social que pretende hacerlo funcionar de una determinada manera.

Cuando el individuo comienza a considerar esto, la reacción es habitualmente negativa. Aquellos rituales sociales en los que antes participaba de forma inconsciente pueden convertirse en una pesada carga. Del mismo modo, la persona puede desarrollar una angustiosa sensación de falta de sentido en lo que le rodea. No es extraño desarrollar una fuerte nostalgia sobre la antigua vida en la que todo se encontraba aparentemente bien ordenado y estable, en que el significado de las cosas alrededor no era algo discutible a todos los niveles. Sin embargo, ni este sentido, ni esta supuesta estabilidad que se cuestiona en el proceso de decondicionamiento, existían antes. Se trata tan sólo de que no habían surgido las preguntas, o éstas no habían sido expresadas de forma clara y eran solamente intuídas.

Por último, consideramos que no existe tal cosa como individualidad auténtica, ni un estado ideal perfectamente decondicionado; no sería más que un autoengaño para dejar de acechar a la propia mente, no sería más que jugar a ensalzar al propio ego. El decondicionamiento no es un estado, sino un proceso contínuo.


¿Qué pretendemos?

Partimos de que la batalla contra las ataduras de la alucinación de la “realidad” está descompensada: los medios unidireccionales de comunicación y la industria del entretenimiento, las instituciones educativas, las relaciones sociales diarias, las autoridades religiosas y políticas, someten a las personas estableciendo las condiciones en que será encadenada su mente.

Sin embargo, nos negamos a dar por perdida la guerra por el proceso de independencia mental del ser humano. Nos gustaría que al menos pudiera servir este esfuerzo para desarrollar y transmitir conceptos de libertad, para que esta no sea aniquilada por la programación mental basura, ni por la falsa propaganda que nos intenta convencer a diario en los regímenes democráticos de que somos libres y actuamos de acuerdo a nuestros propios deseos y opiniones. El objeto de la existencia de esta página y de la búsqueda de participación es discutir y desarrollar técnicas que confundan e inutilicen la realidad social consensuada tanto en nosotros como en quienes nos rodean.


¿Hay intenciones de carácter político en “Decondicionamiento”?

Pensamos que la forma aceptable de “propaganda política” consiste no en convencer de nada, sino al contrario: en impulsar a cuestionar lo que se encuentra consensuado como realidad, reforzado por un constante bombardeo mediático. Esto deriva en que no se intenta defender ninguna ideología concreta, sino que tan sólo se empuja al individuo a que piense por sí mismo y tome sus propias decisiones, sin delegar su responsabilidad en realidades impuestas.

Esto no se reduce tan sólo a “tener una opinión propia”, sino que se refiere a ir más allá de cualquier punto de vista personal y analizar críticamente la forma en que se ha dado lugar a ese punto de vista, rompiéndolo: en descomponer y deconstruir las influencias que han fabricado nuestras opiniones, para ganar en análisis crítico y libertad de pensamiento.

Tampoco se trata simplemente de una rebeldía contra el sistema vigente; la oposición puede también crear la ilusión de que el sistema existe y colaborar a sostenerlo. Se trata más bien de la antigua idea de “aquel hombre es rey porque todos esos creen que son sus súbditos”. Nuestra apuesta es por la independencia mental respecto a toda realidad y forma de existencia predeterminadas por el entorno social, y por la subversión contra su imposición.


Últimas consideraciones

Desde una perspectiva personal, y luchando contra la limitación del texto escrito que aparenta ser en cualquier artículo, incluído éste, un discurso positivo poseedor de la verdad; apuntar el objeto de la página como un sucesivo devenir de cuestiones que no tratan de buscar una explicación maestra, sino una influencia para el desarrollo del cuestionamiento, dirigido a uno mismo y a la estructura social. Estas cuestiones por tanto no son la verdad antes citada, no son nuestra verdad, sino son opiniones sujetas a revisión y discusión permanente.

Nada más alejado que creernos portadores del conocimiento de la verdad, que no es asi, aunque en el desarrollo del proceso discursivo alguna vez pudiera parecer alguna vez que lo hicieramos.


Tirado de decondicionamento.org

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sábado, 30 de diciembre de 2006

Estrelas vermellas, estrelas negras...

Publicamos un artigo no que se analisa a importancia do anarquismo na actualidade da praxe do movimento anticapitalista.

Persoalmente non lle chamaría tanto anarquismo, que sería darlle a razón a unha desas faccións nunha desputa histórica que me importa un carallo, sinceiramente; senón que optaría por algo coma "confluencia do pensamento marxista e anarquista" (que queda máis diplomático) desde aquela xa moi lonxana para nós, II Internacional (que xa ía sendo hora, eh...). Non creo que unha etiqueta mereza tantas desputas inúteis e abogo por comparar as dúas correntes en pensamento e práctica e, de existir unha coincidencia real, empezar a traballar conxuntamente face ao futuro. Cecais se pasamos de adcripcións a correntes de fai 2 séculos poidamos construír realmente unha alternativa desde a base... E quero aproveitar para plantexar unha pregunta que fai tempo que me ronda a cabeza. Coma se dunha adiviña se tratase: en que se diferencia unha comunista antiestatista, anticarcelari@, libertari@, e antiautoritari@ dunha anarquista? Se queredes, cambiade a orde da pregunta, non pretendo chamarlle a ninguén anarquista nin comunista. Só, dicídeme: que é iso tan importante que leva a xente que no fondo pensa o mesmo a militar en diferentes organizacións e afrontar a loita contra o capitalismo separad@s (coa conseguinte perda de forza)? Por que non facer un frente anticapitalista libertario (ou autónomo, antiautoritario ou como queirades chamalo) que respeitase a cultura e lingua galegas e traballar a partir del? Se ao final tod@s temos o mesmo obxectivo...

É a identidade nacional o que separa ás dúas correntes? Non creo. Coido que hai xente que se define coma anarquista e ao mesmo tempo independentista... Aínda que non coma nacionalista... Pero que diferencia hai, cando hai nacionalistas que non queren un estado galego??? (Uh! Ah! Tabaco galego xa!).

Fágo a pregunta inocentemente, que ninguén se ofenda. Pero é que teño un pequeno lío de correntes e siglas... É que hai "comunistas" máis bakuninistas que Bakunin! Por que non deixarse de tantas teorías sobre situacións lonxanas no futuro e empezar a experimentar novas formas de organización social? É unha pregunta que se dirixe por suposto a es@s comunistas que renegaron do partido como estructura organizativa... Na miña opinión, tantas etiquetas, lonxe de ser unha vantaxe para a identificación do pensamento d@ outr@, empezan a ser un estorbo...

Sei que sodes miles (hala!) @s que ledes o blogue... xD. Así que deixade as vosas opinións sobre o asunto. Pode xerarse un enriquecedor debate do que se podería aprender moito... A ver se desengraxamos un pouquiño a sección de comentarios... que logo se atranca, =).

Feliz ano!

El anarquismo, o el movimiento revolucionario del siglo XXI.
De David Graeber y Andrej Grubacic

Queda cada vez más claro que la era de las revoluciones no ha terminado. Se ve igualmente claro que el movimiento revolucionario global del siglo veintiuno será uno que tenga sus orígenes no tanto en la tradición del marxismo, o incluso de un socialismo restringido, sino del anarquismo.

En todas partes, desde la Europa del Este hasta Argentina, desde Seattle hasta Bombay, las ideas y principios anarquistas están generando nuevas visiones y sueños radicales. A menudo sus exponentes no se llaman a sí mismos anarquistas. Hay toda una pléyade de otros nombres: autonomismo, anti-autoritarismo, horizontalidad, Zapatismo, democracia directa... Aún así, en todos los lugares uno encuentra los mismos principios fundamentales: descentralización, asociación voluntaria, ayuda mutua, redes sociales, y sobre todo, el rechazo a cualquier idea de que el fin justifica los medios, y mucho menos que el objetivo de la revolución sea el de tomar el poder estatal para imponer una visión propia a punta de pistola. Sobre todo, el anarquismo, como la ética de la práctica -la idea de construir una nueva sociedad "en un cascarón dentro de la antigua sociedad"- se ha convertido en la inspiración básica del "movimiento de movimientos" (del cual los autores son parte), que tiene como objetivo desde el principio, más que apoderarse del poder estatal, exponer, deslegitimizar y desmantelar los mecanismos del poder mientras se ganan espacios cada vez más amplios de autonomía y de gestión participativa dentro de él.

Hay algunas razones obvias que explican el atractivo de las ideas anarquistas al comienzo del siglo 21: las más obvias, los errores y catástrofes que resultaron de tantos esfuerzos por superar el capitalismo mediante la toma de control del aparato de gobierno en el siglo XX. Un número cada vez mayor de revolucionarios reconocen que "la revolución" no va a venir en un gran momento apocalíptico, de algún equivalente global del palacio de invierno, sino de un largo proceso que ha ido sucediendo en la mayor parte de la historia humana (incluso si, como la mayoría de las cosas, se ha acelerado últimamente), lleno de estrategias de vuelo y evasión tanto como de confrontaciones dramáticas, y que nunca de hecho -así lo piensan la mayoría de los anarquistas- llegará a una conclusión definitiva. [1]

Es un poco desconcertante, pero ofrece un consuelo enorme: no tenemos que esperar hasta "después de la revolución" para empezar a tener una idea de lo que sería la libertad genuina. Como el colectivo Crimethink, los mayores propagandistas del anarquismo contemporáneo estadounidense, dice: "la libertad sólo existe en el momento de la revolución. Y esos momentos no son tan excepcionales como piensas". Para un anarquista, de hecho, el intentar crear experiencias de no alienación, de democracia verdadera, es un imperativo ético; sólo haciendo la organización a la manera de un@ en el presente --al menos para dar una aproximación gruesa de cómo una sociedad libre funcionaría en realidad, de cómo tod@s algún día, deberíamos de ser capaces de vivir- puede uno garantizar que no caeremos de nuevo en el desastre. Los revolucionarios sin alegría, sombríos, que sacrifican todo placer por la causa, únicamente pueden producir sociedades tristes, sombrías.

Estos cambios han sido difíciles de documentar porque hasta ahora las ideas anarquistas apenas han recibido atención académica. Hay todavía miles de académicos marxistas, pero casi ningún académico anarquista. Esta diferencia es algo difícil de analizar. En parte, sin duda, es porque el marxismo ha tenido siempre una cierta afinidad con el mundo académico de la que el anarquismo obviamente carecía: el marxismo fue, después de todo, el único gran movimiento social inventado por un doctor. La mayoría de las referencias de la historia del anarquismo asumen que es básicamente parecido al marxismo: el anarquismo se presenta como la invención de ciertos pensadores del siglo 19 (Proudhon, Bakunin, Kropotkin...) que sirvió entonces para inspirar a organizaciones de clase obrera, se vio envuelta en luchas políticas, se dividió en corrientes...

El anarquismo, en la historia convencional, se presenta normalmente como el pariente pobre del marxismo, teóricamente un poco cojo pero compensando ideológicamente, quizás, con pasión y sinceridad. Realmente la analogía es algo forzada. Los fundadores del anarquismo no pensaron que habían inventado algo nuevo. Consideraban sus principios básicos -ayuda mutua, asociación voluntaria, toma de decisiones igualitaria- tan viejos como la humanidad. Lo mismo sucede con el rechazo del estado y toda forma de violencia estructural, desigualdad, o dominación (anarquismo significa literalmente "sin dirigentes") -incluso con la hipótesis de que todas estas ideas están de alguna forma relacionadas y se apoyan unas a otras. Nada de esto se vio como una doctrina sorprendentemente nueva, sino como una tendencia persistente en la historia del pensamiento humano, y una que no puede comprenderse bajo ninguna teoría ideológica general.

En parte es como una fe: la creencia de que la mayoría de las formas de irresponsabilidad que parecen hacer necesario el poder son de hecho los efectos del poder mismo. En la práctica sin embargo hay un cuestionamiento constante, un esfuerzo por identificar cada relación obligatoria o jerárquica en la vida humana, y desafiarlas para que se justifiquen ellas mismas, y si no pueden -lo que normalmente es el caso- un esfuerzo por limitar su poder y así aumentar el alcance de la libertad humana. Tal como un sufí podría decir que el sufismo es el corazón de verdad tras todas las religiones, un anarquista podría argumentar que el anarquismo es el ansia de libertad tras toda ideología política.

Es fácil encontrar fundadores de escuelas de marxismo. Tal como el marxismo surgió de la mente de Marx, tenemos leninistas, maoístas, althusserianos.... (notar que la lista empieza con cabezas de estado y se diversifica en profesores franceses -que, a su vez, pueden generar sus propias corrientes: lacanianos, foucaultdianos....)

Las escuelas de anarquismo, por el contrario, emergen casi invariablemente de alguna clase de principio organizacional o forma de práctica: anarco-sindicalistas y anarco-comunistas, insurreccionistas y plataformistas, cooperativistas, individualistas, etc.

Los anarquistas se distinguen por lo que hacen, y cómo se organizan ellos mismos para hacerlo. Y de hecho esto ha sido siempre en lo que los anarquistas han pasado la mayoría de su tiempo pensando y discutiendo. No han estado nunca demasiado interesados en las clases de cuestiones generales filosóficas o de estrategia que preocupaban a los marxistas como ¿son los campesinos una clase potencialmente revolucionaria? (los anarquistas consideran que esto es algo que han de decidir los propios campesinos) o, ¿cuál es la naturaleza del bien material? Más bien, (los anarquistas) tienden a discutir sobre cuál es la forma realmente democrática de organizar una asamblea, y en qué punto la organización deja de ser un instrumento de toda la gente y comienza a erosionar la libertad individual. ¿Es el "liderazgo" algo necesariamente malo? Alternativamente, se preguntan sobre la ética de oponerse al poder: ¿qué es una acción directa? ¿debería alguien condenar a otro por asesinar a un cabeza de estado? ¿cuándo es correcto tirar un ladrillo?

El marxismo, de esta manera, ha tendido a ser un discurso analítico o teórico de la estrategia revolucionaria. El anarquismo ha tendido a ser un discurso ético de la práctica revolucionaria. Como resultado, donde el marxismo ha producido teorías brillantes sobre la praxis, han sido mayoritariamente los anarquistas los que han estado trabajando en la praxis en sí misma.

En este momento, hay una cierta ruptura entre las generaciones del anarquismo: entre aquellos cuya formación política tuvo lugar en los 60 y 70 -y que a menudo no se han sacudido los hábitos sectarios del siglo pasado- o que simplemente funcionan en esos términos, y los activistas más jóvenes mucho más informados, entre otras por ideas indígenas, feministas, ecologistas y cultural-revisionistas. Los primeros se organizan principalmente a través de las Federaciones Anarquistas altamente visibles como la IWA, NEFAC o IWW. Los segundos trabajan predominantemente en las redes del movimiento social global, redes como la de la Acción Global de los Pueblos, que unifica colectivos anarquistas en Europa y otros lugares, integrado por grupos que van desde activistas maoríes de Nueva Zelanda, pescadores de Indonesia, o el sindicato de trabajadores de correos de Canadá [2]. Este segundo grupo -a los que podríamos referirnos ambiguamente como "anarquistas con a minúscula", son ahora ya con mucho la mayoría. Pero a veces esto es difícil de decir, ya que muchos de ellos no vocean sus afinidades muy alto. De hecho, hay muchos que se toman los principios anarquistas de anti-sectarismo y apertura tan en serio que se niegan a referirse a ellos mismos como "anarquistas" por ese mismo motivo [3]

Pero las tres ideas fundamentales presentes en todas las manifestaciones de ideología anarquista son definitivamente la del anti-estado, el anti-capitalismo y la política prefigurativa (es decir, modos de organización que conscientemente se asemejan al mundo que queremos crear. O, como dijo un historiador anarquista de la guerra civil española "el esfuerzo de pensar no sólo en las ideas sino en los hechos del futuro mismo") [4]. Esto está presente en cualquier colectivo, desde los "jamming collectives" hasta Indymedia, todos ellos pueden llamarse anarquistas en este sentido más nuevo [5]. En algunos países, hay sólo un grado muy limitado de confluencia entre las dos generaciones coexistentes, mayormente en la forma de seguimiento de lo que cada uno está haciendo -pero no mucho más.

Una razón para ello es que la nueva generación está mucho más interesada en desarrollar nuevas formas de funcionamiento que argumentar sobre los puntos más finos de la ideología. El más importante de estos ha sido el desarrollo de nuevas formas del proceso de toma de decisión, los comienzos, al menos, de una cultura alternativa de democracia. Las famosos "reuniones populares" de América del Norte, donde miles de activistas coordinan eventos a gran escala mediante consenso, sin una estructura directiva formal, son los más espectaculares.

Realmente, incluso llamar a estas formas "nuevas" es un poco engañoso. Una de las principales inspiraciones de la nueva generación de anarquistas son los municipios autónomos Zapatistas de Chiapas, basados en las comunidades de lengua Tzeltal y Tojolobal que han estado utilizando el proceso de consenso durante miles de años -solo que ahora ha sido adaptado por los revolucionarios para asegurar que las mujeres y la gente más joven tienen voz. En América del Norte, "el proceso de consenso" emergió más que nada del movimiento feminista de los 70, como parte de una reacción más amplia en contra del estilo macho de liderazgo típico de la Nueva Izquierda de los 60. La idea del consenso en sí misma fue tomada de los cuáqueros, quienes también dicen haber sido inspirados por las Seis Naciones y otras prácticas de los norteamericanos nativos.

El consenso es a menudo malinterpretado. Se oyen muchas veces críticas que afirman que (el consenso) causaría una conformidad sofocante, pero casi nunca son críticas formuladas por alguien que haya observado realmente un proceso de consenso en acción, al menos uno guiado por moderadores cualificados, con experiencia (algunos experimentos recientes en Europa, donde hay poca tradición en estas cosas, han resultado un poco "crudos"). De hecho, la hipótesis operante es que nadie puede realmente convertir a otro completamente a su punto de vista, y probablemente no deba. En lugar de eso, el objetivo del proceso de consenso es permitir a un grupo decidir un curso de acción común. En lugar de votar propuestas de arriba abajo, se trabajan las propuestas y se vuelven a revisar o reinventar, hay un proceso de compromiso y de síntesis, hasta que se llega a algo que todo el mundo puede aceptar. Cuando se llega a la etapa final, cuando llegamos al momento de "encontrar el consenso", hay dos niveles de objeción posible: uno puede "apartarse a un lado", que viene a decir "no me gusta esto y no voy a participar en ello aunque no voy a impedir que nadie lo haga" o "bloquearlo", lo que tiene el efecto de un veto. Uno sólo puede bloquear una propuesta si siente que viola los principios fundamentales o las razones de ser del grupo. Podría decirse que la función que en la constitución de los EE.UU. se relega al Tribunal Supremo, la de rechazar decisiones legislativas que violan los principios constitucionales, se relega aquí a cualquiera que tenga el suficiente coraje para realmente ponerse en contra de la voluntad del grupo (aunque por supuesto hay también maneras de luchar contra bloqueos injustificados).

Podríamos seguir hablando mucho más de los métodos elaborados y sorprendentemente sofisticados que se han desarrollado para asegurar que esto funcione; de formas de consenso modificadas para grupos muy grandes; de la manera en la que el consenso en sí refuerza el principio de descentralización al asegurar que uno no quiera presentar propuestas ante grupos grandes a menos que sea necesario, de los medios para asegurar la igualdad de género y resolver conflictos... La clave es que ésta es una forma de democracia directa distinta de la clase que normalmente asociamos con el término -o, igualmente, con el sistema de voto por mayoría normalmente utilizado por los anarquistas europeos o norteamericanos de generaciones anteriores, o que es todavía empleado, digamos, en las asambleas argentinas urbanas de clase media (aunque no, curiosamente, entre los piqueteros más radicales, los parados organizados, que tienden a operar por consenso). Con contactos cada vez más internacionales entre los distintos movimientos, la inclusión de grupos indígenas y de África, Asia y Oceanía de tradiciones radicalmente diferentes, estamos presenciando los comienzos de una reconcepción global nueva de lo que la "democracia" debería significar, una lo más lejos posible del parlamentarismo neoliberal promovido actualmente por los poderes que existen en el mundo.

De nuevo, es difícil seguir este nuevo espíritu de síntesis leyendo la mayoría de la literatura anarquista existente, porque aquellos que gastan la mayor parte de sus energías en cuestiones teóricas, más que en las formas emergentes de práctica, son los que probablemente más mantienen la vieja lógica dicotómica sectaria. El anarquismo moderno está imbuido de incontables contradicciones. Mientras los anarquistas con a minúscula están incorporando lentamente las ideas y prácticas aprendidas de los aliados indígenas a sus modos de organización o comunidades alternativas, el rastro principal en la literatura escrita ha sido el del nacimiento de una secta de Primitivistas, un grupo notoriamente controvertido que aboga por la abolición completa de la civilización industrial y, en algunos casos, incluso de la agricultura [6]. A pesar de esto, es sólo una cuestión de tiempo que la vieja lógica comience a dejar paso a algo más parecido a la práctica de los grupos basados en el consenso.

¿En qué consistiría esta nueva síntesis? Algunas de las líneas que la vertebrarían pueden discernirse ya dentro del movimiento. Insistiría constantemente en la expansión de la atención al anti-autoritarismo, alejándose del reduccionismo de clase intentando abarcar "la totalidad de las áreas en las que la dominación se manifiesta", esto es, señalando no sólo al estado sino también las relaciones de género; no sólo las relaciones económicas, sino también las culturales, la ecología, la sexualidad, y la libertad en cada una de las formas en las que puede buscarse, y cada una no sólo a través del prisma de las relaciones de autoridad, sino también mediante conceptos más ricos y diversos.

Esta aproximación no aboga por una expansión sin fin de la productividad, ni sostiene la idea de que las tecnologías son neutrales, aunque tampoco reniega de la tecnología per se. Al contrario, se familiariza con ella y la emplea cuando sea apropiado. No sólo reniega de las instituciones per se, o de las formas políticas per se, sino que intenta concebir nuevas instituciones y formas políticas para el activismo y una nueva sociedad, incluyendo nuevas formas de reunirse, de tomar decisiones, nuevas formas de coordinación, en las mismas líneas en las que ya funciona con grupos de afinidad y estructuras de diálogo. Y no sólo no reniega de las reformas en sí, sino que lucha por definir y conseguir reformas no reformistas, prestando atención a las necesidades inmediatas de la gente y a mejorar sus vidas aquí y ahora, al mismo tiempo que a avanzar hacia logros mayores, y finalmente, la transformación total. [7]

Y por supuesto, la teoría tendrá que adaptarse a la práctica. Para ser totalmente efectivo, el anarquismo moderno tendrá que incluir al menos tres niveles: activistas, organizaciones populares, e investigadores. El problema ahora mismo es que los intelectuales anarquistas que quieren superar viejos hábitos -de la borrachera marxista que todavía acecha a mucho del mundo intelectual- no están seguros de cuál debe de ser su papel. El anarquismo necesita ser reflexivo. ¿Pero cómo?. Hasta cierto punto la respuesta parece obvia. No se debería dar lecciones, ni sentar cátedra, ni siquiera pensar en uno mismo en términos de profesor, sino que se debe escuchar, explorar y descubrir. Extraer y hacer explícita la lógica tácita subyacente a las nuevas formas de práctica radical. Ponerse al servicio de los activistas proveyendo información, y exponiendo los intereses de la elite dominante escondidos cuidadosamente tras los discursos autoritarios, supuestamente objetivos, más que tratar de imponer una nueva versión de lo mismo. Pero al mismo tiempo, muchos reconocen que la lucha intelectual necesita reafirmar su papel. Muchos están empezando a señalar que una de las debilidades básicas del movimiento anarquista de hoy, con respecto a los tiempos de, digamos, Kropotkin o Reclus, o Herbert Read, es exactamente el descuido de lo simbólico, lo visionario, y el pasar por alto la efectividad de la teoría. ¿Cómo pasar de la etnografía a las visiones utópicas -idealmente, con tantas visiones utópicas como sea posible? No es coincidencia que algunos de los grandes reclutadores al anarquismo en países como los EE.UU. hayan sido escritoras feministas como Starhawk o Ursula K. Le Guin [8]

Una manera en la que esto está empezando a ocurrir es a medida que los anarquistas empiezan a recuperar la experiencia de otros movimientos sociales con un cuerpo más desarrollado de teoría, ideas que vienen de círculos cercanos a, y de hecho inspirados por, el anarquismo. Tomemos por ejemplo la idea de la economía participativa, que representa una visión anarquista por excelencia y que suplementa y rectifica la economía anarquista tradicional. Los teóricos de Parecon proponen la existencia de no sólo dos, sino de tres clases sociales distintas del capitalismo avanzado: no sólo el proletariado y la burguesía, sino una "clase coordinadora", cuya labor es la de gestionar y controlar la producción de la clase trabajadora. Esta es la clase que incluye la jerarquía directiva y los consultores y consejeros profesionales básicos para su sistema de control -como abogados, ingenieros y contables importantes, etc. Mantienen su posición de clase por su monopolio relativo del conocimiento, cualificaciones, y conexiones. Como resultado, los economistas y otros que trabajan en este ámbito han estado tratando de crear modelos de una economía que eliminara de forma estructural las divisiones entre trabajadores intelectuales y físicos. Ahora que el anarquismo se ha vuelto claramente el centro de la creatividad revolucionaria, los proponentes de tales modelos han estado cada vez más, si no intentando usar la bandera anarquista exactamente, entonces por lo menos enfatizando el grado en que sus ideas son compatibles con una visión anarquista [9]

Cosas similares están empezando a suceder con el desarrollo de las visiones políticas anarquistas. Bien, ésta es un área donde el anarquismo clásico tenía ya ventaja sobre el marxismo, que nunca desarrolló una teoría de organización política. Escuelas distintas de anarquistas han abogado a menudo por organizaciones sociales muy específicas, aunque a menudo claramente en desacuerdo las unas con las otras. Aún así, el anarquismo en su conjunto ha tendido a promover lo que a los liberales les gusta llamar "libertades negativas", "libertades de", más que libertades sustantivas, "libertades para". A menudo ha celebrado este compromiso como evidencia del pluralismo del anarquismo, de su tolerancia ideológica, o su creatividad . Pero como resultado, ha habido una renuencia a ir más allá del desarrollo de formas de organización a pequeña escala, y una creencia en que estructuras más grandes, más complicadas, pueden improvisarse después en el mismo espíritu.

Ha habido excepciones. Pierre Joseph Proudhon intentó dar con una visión total de cómo una sociedad libertaria debiera operar [10]. Se considera generalmente como un intento fallido, pero señalaba el camino hacia visiones más desarrolladas, como el "municipalismo libertario" de los Ecologistas Sociales de Norteamérica. Hay un desarrollo vivaz, por ejemplo, de cómo equilibrar los principios del control de los trabajadores -enfatizado por el grupo de Parecon- y la democracia directa, enfatizado por los Ecologistas Sociales [11]

Sin embargo, hay muchos detalles por definir: ¿cuál es el conjunto total de alternativas institucionales positivas del anarquista a las legislaturas contemporáneas, a los tribunales, a la policía, y a diversas agencias ejecutivas? ¿Cómo ofrecer una visión política que englobe la legislación, su implementación, adjudicación y cumplimiento y que muestre cómo realizar efectivamente cada uno de estos apartados de forma no autoritaria -no sólo para proporcionar una esperanza a largo plazo, sino para dar respuesta inmediata al sistema electoral, legislativo y judicial actuales, y por tanto, a muchas opciones estratégicas--? Obviamente, nunca podría haber una línea de partido anarquista sobre esto, el sentimiento general entre los anarquistas con letra minúscula es que por lo menos necesitaríamos muchas visiones concretas. Sin embargo, entre los experimentos sociales reales en las crecientes comunidades autogestionadas en lugares como Chiapas y Argentina, y los esfuerzos por parte de activistas/ "académicos" anarquistas como la recientemente formada Red de Alternativas Planetarias o los foros como La Vida Después del Capitalismo es Posible para empezar a localizar y compilar ejemplos exitosos de formas económicas y políticas, se está empezando a trabajar [12]. Es claramente un proceso a largo plazo. Pero, bueno, el siglo anarquista tan sólo acaba de comenzar.

1. Esto no quiere decir que los anarquistas estén en contra de la teoría. Podría no ser necesario un Gran Ideario, en el sentido que nos es familiar hoy. Ciertamente el anarquismo no utilizará una única teoría, el Gran Ideario Anarquista. Eso sería completamente contrario a su espíritu. Mucho mejor, pensamos, algo más en el espíritu de los procesos anarquistas de toma de decisiones: aplicado a la teoría, esto significaría aceptar la necesidad de una diversidad de grandes perspectivas teóricas, unidas solamente por ciertos compromisos y premisas compartidas. Más que basarse en la necesidad de probar que las suposiciones fundamentales de los demás están equivocadas, busca encontrar proyectos particulares sobre los cuales reforzarse unos a otros. Sólo porque las teorías son inconmensurables en ciertos aspectos, no significa que no puedan existir o incluso reforzarse las unas a las otras, de la misma manera que individuos que tienen únicas e inconmensurables opiniones sobre el mundo no quiere decir que no puedan ser amigos, o amantes o trabajar en proyectos comunes. Más aún que el Gran Ideario, lo que el anarquismo necesita es lo que podría llamarse un glosario de ideas: una forma de resolver las cuestiones inmediatas que surgen de un proyecto transformador. [regresar]

2. Para más información sobre la excitante historia de Acción Global de los Pueblos, sugerimos el libro "We are Everywhere: The irresistible Rise of Global Anti-capitalism" (Estamos en todos los lugares: el levantamiento irremediable del anti-capitalismo global), editado por Notes from Nowhere, London: Verso 2003. Ver también la página web PGA: www.agp.org [regresar]

3. Cf. David Graeber, "New Anarchists" ("Los nuevos anarquistas"), New left Review 13, Enero-Febrero 2002 [regresar]

4. Ver Diego Abad de Santillán, "After the Revolution", (Después de la Revolución) New York: Greenberg Publishers 1937 [regresar]

5. Para más información sobre el proyecto de indymedia ir a la página web: www.indymedia.org [regresar]

6. Cf. Jasón McQuinn, "Why I am not a Primitivist", ("Por que no soy un primitivista"), Anarchy: a journal of desire armed, printmps/été 2001. Cf. La web anarquista www.arnarchymag.org. Cf. John Zerzan, Futuro Primitivista & Otros Ensayos, Autonomedia, 1994. [regresar]

7. Cf. Andrej Grubacic, "Hacia otro anarquismo", en: Sen, Jai, Anita Anand, Arturo Escobar y Peter Waterman, El Foro Social Mundial: Contra todos los Imperios, Nueva Delhi, Viveka 2004. [regresar]

8. Cf. Starhawk, "Redes de Poder: Notas de un Levantamiento Global", San Francisco 2002.Ver también www.starhawk.org [regresar]

9. Albert, Michael: "Economía Participativa", Verso 2003. Ver también www.parecon.org. [regresar]

10. Avineri, Shlomo. "El pensamiento social y político de Karl Marx". Londres. Cambridge University Press, 1968. [regresar]

11. Ver "The Murray Bookchin Reader", editado por Janet Biehl, Londres. Cassell 1997. Ver también la página web del Instituto para la Ecología Social: www.social-ecology.org [regresar]

12. Para más información sobre el foro La Vida Después del Capitalismo Es Posible ir a www.zmag.org/lacsite.htm [regresar]


David Graeber es profesor ayudante en la universidad de Yale (EE.UU.) y activista político. Andrej Grubacic es historiador y sociólogo de la antigua Yugoslavia. Ambos están involucrados en la Red de Alternativas Planetarias (Planetary Alternatives Network, PAN).

Tirado de Znet en español

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lunes, 25 de diciembre de 2006

Por mor das protestas por unha vivenda digna...

"Si eres una pensionista víctima del mobbing inmobiliario
Si no sabes cómo pagar el aumento de alquiler
Si la hipoteca de tu piso te hace imposible llegar a fin de mes
Si tienes 25 años y no puedes irte de casa de tus padres
Si estás bajo amenaza de desahucio por la presión inmobiliaria
Si te desalojan y condenan por okupar un espacio
Si te amenazan, te agreden, te precarizan la vida para tener una casa
Si hace tiempo que piensas que tener una casa donde vivir es un lujo para privilegiados...

Si ya no reconoces tu ciudad porque sólo hay oficinas y centros comerciales y museos muy modernos
Si ya no recuerdas que calle significa sitio donde pasear y plaza lugar donde encontrarse
Si el centro de tu ciudad se ha convertido en un parque temático pasto de turistas cámara en ristre
Si la Administración te comunica tu próxima expropiación debido a un plan urbanístico del que nada sabes, nada puedes decir
Si vives en una ciudad saturada, cara, clonada, sobre la que no puedes opinar, en la que no puedes construir, decidir, ni usar nada sin pagar
Si hace tiempo que piensas que una ciudad es simplemente un sitio hostil donde trabajar, dormir, consumir...

Si te pasa una de estas cosas o varias a la vez, entonces es que sufres de violencia inmobiliaria y urbanística."



Estoupou a revolución...


A especulación inmobiliaria, promovida polos políticos que nos gobernan, impide o exercicio do dereito a unha vivenda digna (recollido no art.47 da Consitución do 1978). Bancos, constructoras, inmobiliarias, partidos políticos e ETTs están enriquecéndose con este cada vez máis abafante recurto de dereitos derivado da precarización da vida á que se nos somete para enriquecimento duns poucos. O Estado, da man dos partidos que o controlan, contribúe a esta práctica poñéndose á disposición dos delincuentes (porque son os que teñen os cartos, os que mandan), unha evidencia máis de quén ostenta realmente o poder na democracia(?) representativa(?) capitalista(!). Iso chámase violencia estructural.

Estamos gobernados por criminais e os seus encubridores.

E cando a situación comeza a desestabilizarse pola indignación xeral (e tamén por outras causas coma enfrontamentos entre bandos de especuladores - chámanos "partidos"...) sacan o tema á luz e pretenden facer que exerza de chivo expiatorio. Coma aconteceu en Marbella. Iso só é a punta do iceberg, todo o estado está así. Na Galiza sabemos ben diso.


A sacrosanta propiedade privada é o eixo fundamental da maquinaria capitalista. Este conceito, e sobre todo o escrupuloso respeito por este conceito, é o que permite o enriquecimento irracional duns poucos mentres outros non teñen nada. É un dogma que permite que unha situación tan absurda coma a que sigue pase como normal: casas sen xente, xente sen casas? (@s okupas resumírono moi ben). E o mesmo conceito de propiedade privada pretende (e consígueo en grande medida) alimentar os soños dunhas traballador@s precari@s que xa non se consideran unha clase, e cuxas vidas pretenden ser dirixidas a ter máis cousas, identificando iso como ideal de felicidade. Isto faise mediante a o aparello de control que conforma o espectáculo da publicidade e que contribúen a enriquecer os medios, que co seu "entretimento" realmente veñen a actuar coma plataformas publicitarias das empresas ás que representan (porque tamén hai "bandos" nas empresas; en realidade, na disputa entre bandos empresariais se basea a política institucional dos estados actuais) e de preservación dos intereses da clase dirixente. O que se presenta como entretimento é un medio opiáceo de perversa distorsión da realidade, que fai xurdir n@ "entretid@" a necesidade da adquisición de bens materiais nunha compulsiva e cotiá procura do modelo espectacular de vida, creando así a falsa ilusión de que vivir nun anuncio é posíbel. E na miña opinión, é debido a este mesmo espectáculo publicitario o incrustado que está este valor nas nosas cabezas posmodernas, e que existe tal rexeitamento social á okupación. Cando nunha sociedade pensante, analítica e crítica, sería o máis lóxico do mundo ("estasme dicindo que eu non teño posibilidade de pagarme unha vivenda e hai vivendas baleiras por aí sen que ninguén lles dea uso?!?!?!"). O conceito de propiedade privada comeza a ser absurdo cando hai xente que non ten onde vivir, e outra xente que lle sobran sitios onde vivir, pero só vive nun e ten os demáis coma "unha inversión a longo prazo". É dicir, cando o comercio prevalece sobre os dereitos.

Está é mais unha contradicción do capitalismo. Pero o mundo conquistado polo capital EEUUropeu está pragado de contradiccións deste tipo (xente obesa, xente con fame?; xente excesivamente medicalizada, xente sen medicación?; contaminación lumínica, xente sen luz?...) Esta contradicción intrínseca e estructural do capitalismo tardío empeza a recurtarnos dereitos cada vez a máis xente. O capitalismo expándese. E necesita máis combustíbel. E ese combustíbel son os dereitos das persoas, que pasan a ser un ben co que comerciar. Cada vez se vai ampliando máis o rango de persoas ás cais o sistema económico capitalista está disposto a sacrificar os seus dereitos en nome da liberdade de mercado. E estamos tan pechados nos conceptos, ten tal autoridade o dogma da propiedade privada (coma outros dogmas capitalistas comunmente aceptados), que xa non sabemos nin por que facemos o que facemos, nin cales deberían ser as nosas aspiracións. Acaso non tod@s queremos ter un sitio onde vivir, e comida, e medicamentos... Parece lóxico, non? Ante un problema tan gordo coma a precaria situación dun dereito fundamental como é o dereito á vivenda, por que lle temos medo a expropiar para o ben común? Adianto a miña resposta: porque aquí non goberna o pobo nin se goberna para o pobo e porque a propiedade privada é a base do mundo espectacular ao que nos fixeron aspirar.
Aquí goberna o capital, e goberna para os seus propios intereses: a acumulación e concentración da riqueza, parella á devastación dos dereitos da maioría. Entón o Estado queda deslexitimado porque as súas leis están para cubrirlle as costas ás operacións mercantís inmorais das empresas: é lexítimo desobedecer.

Proposta: okupar e liberar espazos, centros sociais, vivendas... que funcionen con outra dinámica. Coa dinámica da procura do ben común, da procura do ben para tod@s. Afastándose da competitividade. Con outra ética, centrada nas necesidades das persoas, na que todas as persoas vallan o mesmo. Ese é o embrión do cambio. "Construír unha nova sociedade no cascarón da vella", que di a outra... E mentres facemos todo isto, criticar aos violadores dos nosos dereitos, a quen tira rédito de esmagar a liberdade d@s demáis: as grandes empresas, as constructoras, as inmobiliarias, os bancos, as ETTs, e por suposto os partidos que lles fan o xogo e dan as costas ao pobo que din representar.

rebélense, por favor.

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A ria e nosa e non de REGANOSA